Aunque hacía una veintena de jornadas que mis pisadas no se oían por estos lugares, en el ahora de hoy no ha hecho falta que nadie me animara a reemprender de nuevo la marcha y seguir en contacto en vivo y en directo con la naturaleza amada, con la tierra, con las piedras, con el agua que trascurre por algunas zonas de estas cañadas, con el aire limpio y puro, en la medida que las arboledas que en ambos lados del camino se aposentan y son capaces cada día de tener la atmósfera limpia, preparada para que los caminantes que osan realizar su caminata por estos tranquilos senderos, encuentren y respiren un aire purificado. *Leer el mensaje completo.
