Me dirijo en un acto más, que viene produciéndose desde hace un tiempo cada jornada, al inicio de cada mañana y al finalizar el día, me despido de él con las mismas palabras. Lo hago de una manera humilde, natural, sencilla, sin ningún gesto diferente de lo normal, sin ninguna actitud especial. Me sigo dirigiendo en este ahora, en este regalo que son estos momentos tan temprano, acompañado por el resplandor del amanecer del nuevo día que está llegando, por la naturaleza, por todos los seres, por toda la belleza que, en esta época del año, y sobre todo en este mes tan esplendido, explosivo, nos está mostrando en cada hierba, en cada flor y en cada árbol. *Leer el mensaje completo.
