
Un hilillo de agua, gota a gota va haciendo un «chorrillo», que con su débil sonido musical va deslizándose, a través de los juncos y otros parajes naturales, llegando a formar un arroyo, que con sus susurros saluda en su recorrido a todo ser natural y vivo que osa besar sus claras aguas, y a lo largo de un tranquilo camino se junta con las amigas aguas de un rio, que en su avanzar comparte y reparte vida en el contacto con sus orillas, y todas las aguas unidas llegan al final del recorrido a fundirse en un abrazo fraternal con el inmenso mar.